Una sopa o caldo de pollo.

Desde hace años, en las zonas rurales, cuando alguien se ponía enfermo y se veía afectado por una tos repetitiva, irritante e improductiva, se le ofrecía para comer una vez al día una buena sopa de pollo y una buena siesta. Y es que la sopa de pollo es anti-inflamatorio y alivia los síntomas de la tos. Es un remedio antiguo y tradicional pero no por el pollo en sí, sino por los ingredientes que añaden, ingredientes ya cocidos que desprenden fácilmente las vitaminas y minerales a nuestro cuerpo. Se incluye: cebolla, patata, zanahoria, apio y perejil, así como aves de corral.

Hace un par de años se llevó a cabo un estudio científico para comprobar el efecto de la sopa de pollo sobre la tos y, si era únicamente una creencia sin aplicación real. Los resultados confirmaron lo que las abuelas ya sabían.


  • Pues bien, la organización Consumer Report que han sido los autores del estudio han comprobado que:
  • Se ha comprobado que reduce los síntomas de resfriados y gripe.
  • El calor y vapores facilita la expulsión de las flemas.
  • Tiene un efecto relajante, antiinflamatorio y alivia la garganta.
  • Tomar más frecuentemente las sopas de pollo previene frente a futuros resfriados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario