Un vaso de leche caliente con miel.

Este es el típico remedio que seguro que todos conocemos y que con mucho cariño nos ofrecía nuestra abuela cuando antes de acostarnos, no hacíamos más que toser y toser.

La leche en sí, únicamente ayuda a hidratar la garganta y permitir el paso de las mucosidades, y al tomarla caliente, relaja y abre los bronquios. Por supuesto, si no te sienta bien la lactosa, si la leche te produce más mucosidad, hay que buscar un sustituto. Una infusión de manzanilla por ejemplo o agua con limón.

La miel es considerada un remedio eficaz, casero y natural, para aliviar la tos y dormir bien. Según últimos estudios, se ha descubierto que la miel es más eficaz para la tos en niños que el dextrometorfano, un componente muy importante en los jarabes más populares para la tos. Además, la miel tiene de bueno que en comparación con otros medicamentos para la tos, la miel no produce somnolencia ni otros efectos secundarios.

Este remedio, no se aconseja a niños menores de 12 meses ya que puede producir un tipo de infección que se llama bolutismo infantil.

Actualización 13/03/13: Nuevos estudios han demostrado que la leche no produce mucosidades. 

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